20 de Febrero de 2011
Consejos para curar el estreñimiento infantil
El estreñimiento es un problema intestinal muy común en los niños. Puede ser frustrante tanto para los padres como para los niños debido a que, una vez que un niño contrae estreñimiento y sus heces se vuelven duras y difíciles de liberar, tenderá a evitar la urgencia de realizar una deposición por miedo al propio dolor que ello le genera. Cuando se adquiere ese hábito, las heces se vuelven más grandes, más duras y más dolorosas, agravando el problema. En esos casos, por suerte, los remedios que deben utilizarse para curar el estreñimiento pueden ser muy simples.
El estreñimiento suele aparecer como consecuencia de una dieta con bajo contenido de fibra, el consumo excesivo de leche, la falta de líquidos o la costumbre de resistir la urgencia de ir al baño. Los niños en particular suelen ignorar esa necesidad. Es probable que no quieran interrumpir su hora de juego u otras actividades divertidas; o bien tengan vergüenza de usar un sanitario público. En el caso de los bebés, los cambios como pasar de leche materna o de fórmula a leche de vaca, o de comida de bebé a comida sólida, pueden causar estreñimiento temporal. También puede ocurrir estreñimiento luego de que un niño haya estado enfermo o tomando ciertos medicamentos. El estreñimiento es muy común en niños y en la mayoría de los casos, se va solo.
Curar el estreñimiento en niños
El tratamiento de estreñimiento más fácil para un niño consiste en la combinación de cambios en la dieta con el uso de ablandadores fecales. Uno de los cambios a realizar en la alimentación es la incorporación de más comidas ricas en fibra, como cereales, maíz inflado, galletas integrales, judías, ciruelas pasas, etc, como así también el aumento del consumo de líquidos. Al mismo tiempo, debe reducirse el consumo de comidas que puedan causar estreñimiento como leche de vaca, queso y zanahorias.
Los ablandadores fecales pueden adquirirse en la mayoría de las farmacias y no requieren de una prescripción médica para su obtención. A diferencia de los laxantes, no generan acostumbramiento. Deben utilizarse una o dos veces al día hasta que el niño alcance un ritmo de una o dos deposiciones por día. Cuando esto suceda, no deberá interrumpirse su uso, sino que deberá mantenerse entre cuatro y seis meses más, para luego ir disminuyendo lentamente a fin de prevenir la recurrencia de los síntomas. El uso de ablandadores fecales deberá continuar hasta que el niño se haya acostumbrado a su nueva dieta.
Algunos consejos:
* Alienta a tu hijo a desarrollar un ritmo de deposiciones regular. Llevar un registro diario de deposiciones y adoptar un sistema de recompensas puede ser de gran ayuda.
* Evita el uso de enemas o supositorios.
* Llama al pediatra si el problema no se redujo a las dos o tres semanas. A menudo, el estreñimiento es el síntoma de una afección más grave.
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Después de años padeciendo el estreñimiento
